Anatidaefobia

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Ahí estaba de nuevo, un sospechoso pato de mirada penetrante que le hacía preocuparse de manera instintiva, ¿cuales serían los pensamientos que estarían cruzando por su mente en ese momento? ¿Estaría planeando algo malo? ¿Quizás atacar? Decidió mejor olvidarse de ello y pensar en otras cosas, como por ejemplo en su comida, el hambre empezaba a hacerle notar su presencia.

Logró mantenerse distraído durante la mayor parte de la tarde, lo que le ayudó fue haber salido a caminar un poco, eso siempre lo tranquilizaba, nada mejor que estar en contacto con la naturaleza alejado de la bulliciosa civilización.

Regresó por la noche y al ver de manera distraída hacia la izquierda lo volvió a ver, ahí estaba de nuevo, ¿qué es lo que debería hacer? ¿Enfrentarse a él? Eso sería absurdo, lo mejor era olvidarlo, así que se alejó a paso lento.

Con el pasar de los días esa extraña sensación de ser observado le fue obsesionando, no es que fuera el primer pato que viera en su vida, al estar tan cerca de un estanque era normal encontrarse con ellos a diario, sin embargo, ese animal en particular tenía algo distinto, un cierto brillo de locura en su mirada que causaba que su instinto de supervivencia se activara, era peligroso pero no podía explicar la causa de ello.

pato en un estanque

photo credit: Shoveler via photopin (license)

Cada día se encontraba con él, con esa mirada calculadora y fría, que le recordaba de alguna manera que el mundo era un sitio lleno de misterios que quizás era mejor no investigar por temor a lo que uno podía llegar a descubrir si realmente se lo proponía.

Su rutina se empezaba a ver afectada a causa de ese pato que lo atormentaba con su mirada, ¿acaso estaba planeando un ataque? ¿Por qué insistía en vigilarlo? ¿Estaba quizás esperando el momento ideal para lo que sea que estuviera planeando? ¿Qué podía él hacer para evitarlo? ¿Mudarse? No, ese era su hogar y además todo eso era ridículo y lo sabía bien, una simple paranoia, no se había estado sintiendo bien (quizás debido al clima) y debido a una nueva discoteca el ruido le había evitado que descansara con normalidad, así que suponía que esas eran las principales causas de sus preocupaciones.

Era en esos momentos cuando escuchaba la voz en su cabeza que se cuestionaba sobre si esos razonamientos eran o no correctos, ¿qué tal si en realidad ese pato tenía algo planeado? ¿Y si se encontraba frente a algún peligro inimaginable? ¿Estaba quedándose loco?

Aun cuando no viera al pato en todo el día podía sentirse como si estuviera siendo observado, vigilaba los alrededores y sentía miedo de descubrir que de repente el animal lo estuviera vigilando a la distancia, viendo cada uno de sus pasos y esperando con calma el momento, pero ¿el momento para qué? Esa era la pregunta que más le obsesionaba.

Por lo general lo veía por las mañanas y las tardes en el mismo sitio de siempre, así que decidió tomar caminos alternos, al inicio parecía funcionar pero de repente lo empezó a encontrar en otros lugares, cada vez estaba más seguro que era perseguido, ¿qué era lo que iba a ocurrirle? ¿Cuál sería el plan que se estaba tramando en su contra? ¿Podría ser capaz de descubrirlo antes de que fuera demasiado tarde?

Mientras tanto, un señor de avanzada edad se encontraba a unos pasos de ahí, era el propietario de una panadería que había sido de la familia desde hace tres generaciones, en esos momentos se divertía al ver la manera en la que cada tarde ese pato pasaba y se quedaba viendo su reflejo frente al gran espejo que ponían en la entrada de la nueva tienda, se preguntaba si es que existía el narcisismo entre los animales.

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Felipe Rodríguez

Ingeniero, lector, escritor, consejero en mis ratos libres y siempre en busca de aprender nuevas cosas relacionadas al mundo de los blogs.
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15 Respuestas

  1. Carmen 18 Septiembre, 2015 / 23:28

    Ahí tenemos un problema. ¿Trastorno bipolar? ¿Trastorno de la personalidad?… No sé pero eso hay que mirárselo, ¡qué caramba!
    Tu relato engancha desde el principio hasta el mismo final, Felipe. Muy bueno.
    Saludos,

    • Felipe Rodríguez 20 Septiembre, 2015 / 21:04

      Me pregunto si habrá terapeutas para patos, habría que investigar.
      ¡Muchas gracias!
      Saludos.

  2. MariaÉ 20 Septiembre, 2015 / 13:20

    Muy interesante, que buen ritmo y que desenlace sorpresivo

  3. Julia C. 23 Septiembre, 2015 / 3:13

    Muy bueno, Felipe!! No hay que dejarse llevar por las paranoias, casi todo tiene una explicación más sencilla e inofensiva de la que imaginamos.

    Un abrazo!

    • Felipe Rodríguez 24 Septiembre, 2015 / 22:01

      ¡Muchas gracias! Así es, muchas veces nos dejamos llevar por nuestras preocupaciones y exageramos las cosas.
      Un abrazo.

  4. Campanilla Feroz 23 Septiembre, 2015 / 3:51

    ¡Waaaaaaaaaaaaa! ¡Me ha encantado!
    Es que los Patos… ¡Me encantan! ¡Sep! ¡Soy una enamorada de los Paticos! Tienen un “no se qué” que me parece super cuqui y, al mismo tiempo, misterioso *-*
    Tu Relato… ¡Es genial! ¡Me ha parecido super chulo! Yo también soy un poco paranoica… Me encanta pasear y veo cantidad de seres policiacas… Así que… ¡Me voy fijando en todo! Aunque nunca me han parecido sospechosos los Animales No Humanos ;P
    ¡Besotes Enormes!

    • Felipe Rodríguez 24 Septiembre, 2015 / 23:25

      ¡Que bien!
      ¡Qué interesante! Te comprendo, a veces te hacen que preguntes en qué estarán pensando.
      ¡Muchas gracias! Siempre es bueno estar alerta por si acaso, mantener activo tu sexto sentido de detective 😉
      Un abrazo.

  5. Anita 1 Octubre, 2015 / 8:48

    Genial!!!
    Me pasa con los muñecos….

    • Felipe Rodríguez 1 Octubre, 2015 / 21:47

      ¡Gracias!
      Nunca lo había visto de esa manera, no está de más tenerlos vigilados 😉

  6. Mirta 3 Octubre, 2015 / 11:12

    Buenisimo!! Son tan hermosos los patos, que es por eso que se miran al espejo!!Un abrazo

    • Felipe Rodríguez 3 Octubre, 2015 / 22:47

      ¡Muchas gracias!
      No pueden resistir verse en el espejo, aunque algunos se asustan un poco al hacerlo.
      Un abrazo.

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