Aprendiz de Taekwondo I

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Apuntes y pensamientos tomados de alguien que luego de mucho pensarlo un día decidió aprender taekwondo.

Día 1

Antes de la lección

¡Hoy es el día! ¡Que emoción! El día pasó con rapidez y al fin es la hora de que empiece con el curso, al principio no estaba seguro pero no pierdo nada con intentarlo, dicen que no hay peor lucha que la que no se hace y yo creo que aprender un arte marcial puede ayudarme a fortalecerme en cuerpo y mente.

Ya tengo ropa cómoda que me permitirá moverme con fluidez y una voluntad de acero sólido, creo que eso es todo lo que necesito.

Bueno, ha llegado la hora de empezar.

Después de la lección

¡¡¡Necesito agua!!! ¿Por qué no llevé una botella con agua?

¿¿¿En qué estaba pensando??? De todas las decisiones tomadas a lo largo de mi vida… esta es definitivamente la… decimotercera peor que he tomado…, me duelen hasta los ojos, necesitaré un taxi para llegar a mi casa, al menos no me costará demasiado, al fin y al cabo, vivo a tan sólo tres cuadras de aquí.

Mañana no podré caminar, lo presiento, tendré que usar silla de ruedas por el resto de la semana, y eso si es que soy capaz siquiera de levantarme de la cama.

Bueno, el taekwondo fue divertido mientras duró, me trajo buenas experiencias y será una historia para relatarles a mis nietos algún día, pero en lo que a mí respecto, ya fue suficiente de artes marciales para lo que me queda de vida.

Día 2

Antes de la lección

¡¡¡Puedo caminar!!! No con demasiada normalidad ya que parezco más bien un robot con exceso de óxido en las articulaciones, pero al menos puedo moverme y eso es un logro.

Pensándolo bien, ayer exageré, me dejé llevar por el cansancio, pero ahora que lo analizo creo que continuaré asistiendo a las lecciones, necesito comprometerme y seguir adelante.

Cierto es que mi desempeño no fue el mejor, quizás colocarme en posición fetal y fingir un desmayo para evitar seguir con el entrenamiento no haya sido demasiado sutil, pero apenas empiezo, debo tomarme las cosas con un poco más de calma y dejar que las habilidades se vayan adquiriendo gracias a la dedicación y al paso del tiempo, debo ser paciente…, me pregunto si en una semana seré capaz de romper ladrillos…

Ya estoy listo para asistir, tengo ropa cómoda y lo que es más importante, ¡una botella con agua! No volveré a cometer el mismo error, muy bien, hora de asistir.

Después de la lección

¡Que alguien llame a una ambulancia! ¡Puedo ver la luz al final del túnel! ¿Por qué no dejé hecho un testamento?

Vuelve a ir, me dije, no te rindas, me dije, será más fácil esta vez, me dije, ¿por qué siempre me escucho? Si sé de sobra que soy un pésimo consejero, el último “buen consejo” que me di casi me vuelven víctima de un linchamiento público.

La buena noticia es que el agua hizo un poco más llevadera la situación, pero llevé muy poca, debí suponer que necesitaba racionalizarla, ya era una mala señal que se acabara la mitad después de los primeros 30 segundos de iniciada la lección.

¡Mañana me quedo en casa!

Día 3

Antes de la lección

¡Voy a volver! Todavía puedo caminar y con eso me basta para no rendirme, llevaré más agua y seguiré dando el 110%.

Sólo debo adaptarme al ritmo, darle tiempo al cuerpo para que se fortalezca, las cosas mejorarán, lo presiento.

Además voy aprendiendo de mis errores, esta vez dejaré ropa limpia en la sala, para así poder cambiarme sin tener que arrastrarme al segundo piso con las escasas fuerzas que me quedan, sabía que debía instalar un ascensor en casa, o al menos unas escaleras eléctricas.

Después de la lección

¿No me siento terriblemente cansado? ¡Esto es una trampa! De seguro perdí la sensibilidad y mañana sí que no podré caminar.

Ya es miércoles, sólo dos días más y habré logrado mi primera semana, estoy tan cerca, debo lograrlo.

Además debo procurar seguir tomando las cosas con calma, no permitir que el impulso me haga cometer imprudencias, al fin y al cabo, según parece no podrá realizar dentro de dos semanas el examen para subir de grado, y yo que pensaba llegar a cinta negra para finales del año…, sin embargo, hay otro examen en septiembre, si no me doy por vencido, sigo asistiendo y si el ejercicio intensivo no me provoca una coma por cansancio, definitivamente debo intentarlo…

Continuará…

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Felipe Rodríguez

Ingeniero, lector, escritor, consejero en mis ratos libres y siempre en busca de aprender nuevas cosas relacionadas al mundo de los blogs.
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1 Respuesta

  1. Mirta 19 Abril, 2017 / 5:31

    Hola Felipe!!
    Parece que andamos todos perdidos en la nube :-)) Tu clase de taekwondo esta buenísima y disparatada como todas tus historias jajaja!! Un abrazo

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