El área cincuenta y tantos

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Capítulo anterior…

El hombre se despierta con un ligero dolor de cabeza, mira a su alrededor y descubre que está en una habitación desconocida, las paredes son blancas, no hay ventanas y un sujeto con uniforme está a unos pasos de ahí leyendo unas anotaciones en una libreta.

—¿Buenos días? —dice el hombre mientras trata de ordenar sus pensamientos.

—Imagino que tiene cientos de preguntas en estos momentos —dice el sujeto de uniforme.

—En realidad sólo tengo una.

—¿Y cual es?

—¿A que hora sirven el desayuno?

—¿Desayuno?

—Si, es que tengo unos antojos de tocino y pan tostado y pues quiero intentar…

—¿Así que luego de todo esto sólo se le ocurre preguntar algo así?

—¿Qué más podría preguntar?

—No sé, quizás el lugar en dónde se encuentra, la razón por la que está aquí o cosas así.

—Nah, prefiero mi pregunta, es mucho más importante.

—El desayuno se servirá a las ocho de la mañana, en fin, ahora me gustaría empezar el interrogatorio. Antes que nada debo aclararle que está en unas instalaciones secretas de máxima seguridad cuya existencia se mantiene…

—¡Ah! Te refieres al área cincuent…

—¡Shhh! ¿Está loco? La simple mención de su nombre es una falta grave, es mejor no correr riesgos, y ahora que ya conoce la ubicación supongo que ya sabe la razón por la que está aquí.

—Si es por lo del robo de la última vez… quiero decir que tampoco me llevé tantas cosas y en serio necesitaba el dinero, es que me encontré con una almohada en forma de hamburguesa…

—¿Robo? ¿De qué habla?

—¿Dije robos? ¿Estás seguro? La verdad no lo recuerdo, en realidad quería decir algo más pero la verdad no es algo de importancia. Por cierto, ¿cómo le hicieron para traerme acá? Por que acostumbro tener un sueño ligero y…

—¿Ligero? Pero si ni usamos nada, intentamos despertarle por más de media hora, al final nos aburrimos y simplemente lo cargamos en el auto y luego lo llevamos al avión, no creí que fuera posible que alguien no se despertara luego de todo eso.

—¿Seguro? Para mi que añadieron algo a mi cena de ayer, eso explicaría por qué brillaba en la oscuridad.

—¿Pero qué fue lo que comió ayer?

—Es una… larga historia.

—Luego hablaremos muy detalladamente con respecto a ese tema y también con eso de los robos, pero por ahora quiero saber si ha tenido contacto reciente con seres de otro planeta

—¿Cómo puedes saber algo así?

—Tenemos dispositivos de rastreo que entraron en actividad en cuando el ser entró en la atmósfera, seguimos el rastro y nos llevó hasta su casa, además de eso, usted lo publicó en todas las redes sociales.

—Es que quería ser popular…

—Quiero que me diga el propósito de esa visita, ¿qué fue lo que le dijo?

—Oh si, lo recuerdo como si hubiera sido ayer…

—Eso fue ayer.

—Me dijo algo sobre que lo llevara con mi líder y de querer ir al zoológico y creo que mencionó un extraño plan de tener su propio show en televisión.

—Eso no tiene sentido.

—¡Lo mismo pensé yo! Para mi que está algo loco, quizás tiene un trabajo estresante y eso le afecta la mente.

—Me gustaría que me contara todo en detalle, no queremos que nada sea pasado por alto.

—Es que tengo que volver al trabajo… claro, una vez que me hayan dado el desayuno… y si pudieran dejar que me llevara algún recuerdo del sitio, de preferencia algo valioso y vendible… es para mi colección…

—Le traeré su desayuno en unos momentos, pero me temo que no saldrá de aquí en bastante tiempo.

—¿Me firmarían una constancia para presentarla en mi trabajo? Es que tengo vacaciones acumuladas pero no quiero tener que usarlas.

—Creo que no entiende la situación correctamente.

—Y otra cosa, ¿cual es la contraseña Wi-Fi en este sitio? Aunque tendrán que prestarme una computadora, a menos que hayan traído la mía, ¿y trajeron mi teléfono? De no ser así ¿puedo hacer una llamada? Es que justo la semana pasada pensaba que…

—Empiezo a creer que el extraterrestre enloqueció debido a usted y no por el trabajo.

—Claro que no, ya estaba así cuando lo conocí, al igual que mi anterior psiquiatra, no tuve nada que ver con que  terminara recluido en el manicomio, son sólo cosas que pasan, misterios del universo…

—Le traeré el desayuno y luego lo dejaré a solas para que reflexione y piense en la situación en la que se encuentra, además que así podrá recordar con calma su charla de ayer. Aunque parezca obvio le recordaré que es imposible escapar de este edificio, hay cámaras de seguridad y guardias detrás de la única puerta de acceso.

—¿Escapar? ¿Sin mi desayuno? ¡Jamás!

El uniformado sale sintiendo una ligera jaqueca, piensa que deberá tomar vacaciones luego de todo eso, lo que no sabe es que sus problemas (al menos con respecto a tan extraño tipo) estaban a punto de acabar ya que al volver a la habitación descubrió que estaba vacía.

Los guardias no se habían movido de su sitio así que no pudo haber pasado por ahí, tampoco habían ventanas ni agujeros o túneles, al revisar las cámaras de seguridad descubrieron que estas se desconectaron misteriosamente.

Mientras tanto el hombre volvía a abrir los ojos luego de que una extraña luz lo había dejado inconsciente unos momentos, frente a él vio a un extraterrestre que se le hizo familiar.

—Hola humano —dijo el ser de otro planeta—, nos volvemos a encontrar en tan poco tiempo, a llegado el momento de mi venganza.

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Felipe Rodríguez

Ingeniero, lector, escritor, consejero en mis ratos libres y siempre en busca de aprender nuevas cosas relacionadas al mundo de los blogs.
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13 Respuestas

  1. Erika Martin 30 mayo, 2015 / 12:49

    La historia promete, Felipe. Me has dejado en ascuas. Espero la siguiente parte 🙂
    Lo del justificante para el trabajo y la clave del wi-fi han sido dos puntos muy buenos.
    Besos

    • Felipe Rodríguez 30 mayo, 2015 / 22:45

      Muchas gracias, en estos días le daré continuidad al relato.
      Ambas cosas son en extremo importante ante una situación así ja ja ja
      Saludos.

  2. Oscar Ryan 30 mayo, 2015 / 16:32

    Felicidades Felipe, no seguia este escrito, pero ya me tienes enganchado.
    Perdoname un comentario, con todo el respeto, y no lo tomes a mal, porque para mi es un alago impresionante.
    Estaba leyendo, y no he podido evitar ponerle cara a tu personaje, me lo he imaginado como Groucho Marx, por su dialogo sarcastico, lleno de humor inteligente, y totalmente surrealista. Digno de obras maestras como : “La parte contratante…”
    De nuevo mis felicitaciones amigo.
    Un abrazo.

    • Felipe Rodríguez 31 mayo, 2015 / 22:41

      ¡Muchas gracias! En estos días continuaré el relato.
      No te preocupes amigo, comenta con total confianza.
      Ja ja ja Muy buena comparación, ese rostro le queda bien al personaje dada su personalidad.
      Gracias.
      Un abrazo.

  3. Julia C. 30 mayo, 2015 / 16:45

    Un relato estupendo, Felipe, muy divertido!!

    Menudo plomo el protagonista, es capaz de sacar de quicio a cualquiera, de este planeta o de otros 😛 Me ha encantado!!

    Un abrazo.

  4. Mirta 8 junio, 2015 / 10:04

    Noooo en lo mejor dice continuara :-))
    Felicitaciones Felipe !! Un fantastico dialogo, con un gran humor!! Muy buena historia!!
    Un abrazo

    • Felipe Rodríguez 8 junio, 2015 / 22:21

      Es que he de confesar que soy aficionado del suspenso así que de vez en cuando tengo la costumbre de dejar la historia en lo más emocionante, pero
      ¡Muchas gracias! Me alegro que te haya gustado.
      Un abrazo.

  5. Anita 10 junio, 2015 / 5:55

    Suspenso usted Ingeniero????
    Le felicito!!!ya había leído esta parte pero me quede sin comentar.
    excelente relato en abonos!!!!! 😉

    • Felipe Rodríguez 10 junio, 2015 / 22:31

      Ya sabes Doctora que a veces me gusta dejar algo de suspenso en las historias 😉
      ¡Muchas gracias!
      Si, lo que al inicio iba a ser un sólo relato auto concluyente terminó volviéndose una historia por capítulos, uno de esos giros de la vida ja ja ja

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