El gladiador

¿Me ayudas a compartir?Share on Google+135Tweet about this on TwitterShare on Facebook7Share on LinkedIn0Share on Tumblr0Email this to someone

En la arena se escuchaban los gritos de la multitud, todos clamaban por el héroe del coliseo, un gladiador que había salido victorioso de doscientas noventa y nueve batallas, su leyenda se estaba extendiendo a toda la nación, recordó que había empezado apenas como un enemigo capturado durante una guerra, un futuro sombrío se le presentaba pero ahora contaba con la admiración de todo el pueblo que lo veía como un campeón.

La reja se abrió para da lugar al oponente, un temible y formidable gladiador de más de dos metros de altura, poseía una espada gigantesca, un sólo golpe bastaría para acabar con la vida de cualquiera que se le interpusiera en su camino, bajar la guardia aunque fuera por un segundo ante este guerrero significaría la muerte inmediata.

El combate inició y el gigante se abalanzó sobre el héroe del coliseo, sin embargo, este mantenía la distancia mientras buscaba el momento justo para atacar; el público enloquecía más y más, habían llegado para presenciar una lucha histórica y justo eso era lo que estaban obteniendo, no se estaban sintiendo decepcionados, combates así no ocurrían muy a menudo.

arena del gladeador

photo credit: COLOSSEUM via photopin (license)

El héroe del coliseo no la estaba pasando nada fácil pero estaba prevaleciendo, su oponente se estaba empezando a cansar y si lograba darle un golpe preciso saldría victorioso del combate, pensó en todo por lo que había pasado mientras sentía ese cosquilleo en la columna vertebral, sonrió con orgullo mientras confiaba en su instinto, estaba seguro de que ganaría, esa sensación siempre le aparecía cuando estaba a punto de acabar con sus enemigos, pero en ese momento escuchó un grito mientras alguien entraba en su habitación.

—¡Jaime! ¡Deja ese aparato y saca la basura de inmediato!

—¡Pero mamá! —protestó el chico de doce años— ¡Estoy ocupado en una lucha contra un gladiador! ¿No puedes esperar cinco minutos?

—¡Hazlo de inmediato jovencito si no quieres estar castigado hasta cumplir los dieciocho!

Ese momento de distracción fue lo único que hizo falta, el oponente usó su espada con todas sus fuerzas y el gladiador invicto obtuvo un terrible final, una víctima más ocasionada por los sacos de basura.

Sígueme

Felipe Rodríguez

Ingeniero, lector, escritor, consejero en mis ratos libres y siempre en busca de aprender nuevas cosas relacionadas al mundo de los blogs.
Sígueme

Latest posts by Felipe Rodríguez (see all)

¿Me ayudas a compartir?Share on Google+135Tweet about this on TwitterShare on Facebook7Share on LinkedIn0Share on Tumblr0Email this to someone

18 Respuestas

  1. Marigem 16 Noviembre, 2015 / 0:05

    Qué original!!!! Estaba tan metida en la lucha que no imaginaba que en realidad no estuviese ocurriendo.
    Me ha gustado muchísimo.
    Feliz semana!!!!!!

    • Felipe Rodríguez 16 Noviembre, 2015 / 22:35

      Le ocurrió lo mismo al chico, estaba tan concentrado en la batalla pero terminó olvidando el problema con la basura.
      ¡Que bien!
      ¡Gracias e igualmente!

  2. Francisco Moroz 16 Noviembre, 2015 / 4:33

    Estupendo relato en el que te imbuyes sin prever el final.
    Me ha gustado compañero

  3. Sonia Le Lo 16 Noviembre, 2015 / 5:19

    jajajaja…. un fallo de cálculo Felipe… primero la basura!!!
    Qué bueno!!
    Un saludo!!

    • Felipe Rodríguez 16 Noviembre, 2015 / 22:33

      Así es, tenía que haber considerado ese detalle.
      ¡Muchas gracias!
      ¡Saludos!

  4. Federico Rivolta 20 Noviembre, 2015 / 12:23

    ¡Tiren los sacos de basura a los leones!
    Me has sacado una sonrisa con esta historia, Felipe.
    Muy bueno.
    Abrazo.

    • Felipe Rodríguez 22 Noviembre, 2015 / 22:48

      Sí, así se evitan las interrupciones en medio de la batalla ja ja ja
      Muchas gracias.
      Un abrazo.

  5. Anita 23 Noviembre, 2015 / 13:12

    Ja ja ja ja ja

    Genial!!!!
    Me encantó…. me atrapó tanto que no esperaba el final que le dio!!!!

    • Felipe Rodríguez 24 Noviembre, 2015 / 22:05

      ¡Me alegro que te gustara!
      Es que quise darle ese pequeño giro inesperado al final en homenaje a todos los que hemos perdido en algún juego a causa de alguna distracción en el peor momento ja ja ja.

  6. Edgar K. Yera 25 Noviembre, 2015 / 6:47

    Hasta el desenlace, no sabes que el combate es un juego, la sorpresa es buena, inesperada. La parte ficticia está bien narrada. Y ahí queda el dicho: primero los deberes, luego los placeres.
    Saludos, Compañero.

    • Felipe Rodríguez 27 Noviembre, 2015 / 19:29

      De esa manera podemos ver todo de la misma manera en la que lo ve el chico.
      Muchas gracias. Así es, de esa manera se evitan las interrupciones ja ja ja.
      Saludos compañero.

  7. Oscar Ryan 25 Noviembre, 2015 / 14:58

    Estupendo relato Felipe.
    Gran final.
    Un fuerte abrazo, amigo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *