La acusación de Larry

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—Excelencias —empezó a decir Larry—,  si me permiten, deseo ser quien empiece, yo iba tranquilo a cumplir con la misión encomendada por mis superiores y así fue como llegué al planeta que es localmente conocido como Tierra, mi tarea era la de dirigirme a los principales líderes y acordar los pormenores de la rendición.

»Fue ahí en dónde me encontré a este extraño e irritante ejemplar de la raza humana, quien con sus palabras y acciones desestabilizó por completo mí hasta entonces calmado estado mental.

»No pueden ni imaginarse las cosas por las que tuve que pasar, he estado en incontable números de planetas, tratando con criaturas de todo tipo, desde los pacíficos ciudadanos de RTS – 27, hasta los guerreros del planeta gris, pero aun así nada pudo haberme preparado para tal despliegue de tortura mental que este individuo desplegó en mi contra.

»Lo único que le pedí fue que me llevara con su líder, ¿acaso era eso demasiado pedir? No lo creo, estaba en mi derecho como diplomático a cargo de la invasión, él estaba en la obligación de seguir el protocolo y cumplir mis demandas de una manera rápida y eficiente.

»Pero en vez de eso ocurre que me encuentro con alguien que cuando no me está ignorando por completo, está diciendo cosas sin sentido mientras pone a prueba mi paciencia, aprovechándose de que tenía prohibido causar bajas innecesarias.

»Más de una vez sentí deseos de usar mi arma desintegradora, cuantos problemas me hubiera evitado, pero como un excelente trabajador me decidí a acatar las órdenes que me fueron entregadas y me contuve de tomar el camino fácil y borrarlo de la existencia.

»Al final ya no pude resistir más y escapé, primero envié un informe a mis superiores en los que detallaba el comportamiento que había presenciado y mi sugerencia de cancelar la invasión debido al temor de vernos rodeados de seres con características que al parecer eran mucho peores que la del sujeto que ustedes ven aquí el día de hoy.

»Ellos se lo tomaron a mal y me retiraron temporalmente de mi cargo, con lo cual pierdo no sólo mi salario durante todo el tiempo que esté fuera de servicio, sino que también me quedo sin los beneficios que había estado recibiendo hasta ahora.

»Así que ya son dos los males que este humano me ha causado: La pérdida de mi estabilidad mental y mi empleo que hasta entonces me había permitido llevar una vida llena de responsabilidades y beneficios.

»Me sentí tan afectado que tomé la decisión inmediata de hablar con mí asistente mental para pedirle su opinión experta y algún consejo.

»Él me dio una respuesta que admito no había considerado hasta entonces, debía traer al humano ante ustedes sus excelencias, y permitir que impartan su justicia ante él, sabiendo bien que la razón está de mi parte y que así podré volver a recuperar al menos una parte de la cordura que él me robó».

Larry guarda silencio mientras se siente seguro de haber hecho una declaración inmejorable sobre su argumento, es cierto que esto no era considerado necesario, en muchos juicios similares los acusados sólo decían «Yo lanzo una acusación en su contra debido a que me hizo un mal» y eso era suficiente para que el acusado fuera declarado culpable sin importar cuánto se esforzara él por demostrar lo contrario.

Aun así, Larry no quería correr riesgo alguno por lo que se esmeró en su acusación y asegurar así un juicio más rápido y libre de tantas preguntas innecesarias por parte de los jueces (que en realidad eran más por protocolo que por un deseo de llegar a la verdad del asunto), ya deseaba ver el castigo que le tocaría al causante de que él tuviera que ir a sesiones semanales esperando algún día poder recuperar su estabilidad mental.

Había llegado el turno del hombre para hablar, este sonreía y miraba a todos lados, no porque tuviera un brillante plan a prueba de fallos o alguna idea de cómo escapar, la verdad es que no había estado prestando demasiada atención y se dedicaba a ver a todos los extraterrestres que se habían presentado para ver el juicio.

Cuando notó el silencio que se había hecho al callar Larry, se puso instintivamente de pie sabiendo que todos estaban esperándolo, se sentía algo confundido pero eso no era nada nuevo para él, se aclaró la garganta y por un momento se preguntó qué era lo que se suponía tenía que hacer ahí, luego recordó las charlas que había tenido con los guardias acerca de algún juicio o defensa y aunque no estaba del todo seguro, decidió que improvisaría y esperaría lo mejor de ello.

Titubeó un par de veces mientras pensaba que ese era un pésimo momento para acordarse de su pánico escénico, pero decidió que mientras más pronto empezara a hablar, más pronto podría volver a sus vacaciones en ese planeta lejano, así que aspiró aire y se preparó mentalmente, había llegado el momento de que el hombre se dirigiera a los jueces.

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Felipe Rodríguez

Ingeniero, lector, escritor, consejero en mis ratos libres y siempre en busca de aprender nuevas cosas relacionadas al mundo de los blogs.
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4 Respuestas

  1. Mirta 11 Septiembre, 2015 / 3:37

    Hola Felipe!! Me alegro que a partir del lunes puedas ponerte a escribir, es que lo haces muy
    bien!! Me encantan tus historias 🙂
    Que tengas un hermoso fin de semana! Un abrazo

    • Felipe Rodríguez 11 Septiembre, 2015 / 22:47

      Hola, sí, ya por fin quedaré libre, buena falta que me hace ponerme al día con el blog ja ja ja.
      ¡Muchas gracias e igualmente!
      Un abrazo.

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