La sirena

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Oceano

photo credit: Atlántico via photopin (license)

Él surca las aguas en un bote, fue el único sobreviviente de la tormenta, pero no se siente con suerte, atraviesa una zona en donde abundan las sirenas y sabe que un encuentro con ellas será mortal, no hay quien resista sus cantos.

De pronto ve a sólo unos metros de él una sirena que apenas sobresale del mar, un temblor se apodera de su cuerpo mientras siente la certeza de que esos son los últimos instantes de su vida, aún así, no aparta su vista de los ojos de la sirena.

Ella abre la boca al verlo pero entonces, cosa extraña, no dice palabra, sólo lo ve con fijeza mientras guarda silencio, él puede escuchar que ella suspira y que vuelve a hundirse en el mar.

—Pero que insólito —dice el hombre en voz baja—, ella acaba de perdonarme la vida, ¿acaso se habrá enamorado de mí? No puedo esperar a contárselo a todos, aunque dudo que alguien vaya a creerme.

Mientras tanto, en el fondo del mar la sirena aprieta los puños con fuerza mientras piensa:

—¡Odio estar afónica! Este ya es el quinto que se me escapa, espero mejorar pronto o mi reputación se verá afectada.

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Felipe Rodríguez

Ingeniero, lector, escritor, consejero en mis ratos libres y siempre en busca de aprender nuevas cosas relacionadas al mundo de los blogs.
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16 Respuestas

  1. Sonia Le Lo 7 marzo, 2015 / 6:49

    jajajaja…. ¿afónica una sirena?… eso si que es fantasía….jajajaja
    Saludos!!

  2. María Diz 7 marzo, 2015 / 19:16

    Jajaja, necesita una baja laboral. No puede ser! Muy bueno.
    Un saludo

  3. Julia C. 8 marzo, 2015 / 12:08

    Genial, Felipe, final inesperado y cómico!! jajajajaa. Pobre sirena, ella solo quiere hacer bien su trabajo 😛

    Un abrazo!!

  4. Federico Rivolta 8 marzo, 2015 / 12:40

    Muy divertido el final, muy original. Me sacó una sonrisa 🙂
    Buen micro, Felipe! Un abrazo.

    • Felipe Rodríguez 8 marzo, 2015 / 23:13

      ¡Muchas gracias!
      Que bien, esa era mi meta, darle un toque de humor al final.
      ¡Saludos!

  5. Erika Martin 9 marzo, 2015 / 15:37

    Jajaja qué buena historia con sorprendente final ¿Afónica? Vaya!! Se tendrá que tomar miel con limón durante unos días jajaj

    • Felipe Rodríguez 9 marzo, 2015 / 22:50

      ¡Muchas gracias! Si, hasta las sirenas quedan afónicas a veces, lo cual les afecta bastante en su trabajo de hundir navíos ja ja ja
      Eso de seguro le será de gran ayuda ja ja ja

  6. Ana Lía Rodríguez 9 marzo, 2015 / 17:06

    jajajaja, pobre! Es que en el océano no vende Broncolín! Muy bueno Felipe 🙂

    • Felipe Rodríguez 9 marzo, 2015 / 22:53

      ¡Si, las sirenas necesitan puestos en dónde poder comprarlo! ja ja ja
      ¡Muchas gracias!

  7. Mercedes Gil 15 marzo, 2015 / 14:46

    Ya me había pasado por aquí a leerte, pero creo que no te dejé mi comentrario. Pobrecilla está como yo, afónica. jejejeje le dejaré mi receta de agüita, limón y miel. A mí me ha gustado mucho, muy bueno el final.

    • Felipe Rodríguez 15 marzo, 2015 / 23:19

      Le pasaré de inmediato esa receta para que se mejore, sino se quedará sin trabajo la pobre sirena ja ja ja
      ¡Muchas gracias!
      Saludos.

  8. anita 4 mayo, 2015 / 14:13

    Je….
    Mira tu ese hombre tan vanidoso!!!!
    Eres ingenioso Ingeniero!!!
    Un saludo!!!

    • Felipe Rodríguez 4 mayo, 2015 / 22:26

      Si tan sólo se hubiera enterado de la verdad ja ja ja
      Gracias, es que me inspiré con ayuda de mi musa.
      ¡Saludos!

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