Micro relatos de terror

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Muñecas

¡Esas horribles muñecas de porcelana! ¡Cómo las odiaba! Desde su niñéz, cada vez que debía visitar a su abuela las podía ver esparcidas por todas las habitaciones, se sentía siempre bajo observación, con temor de que en cualquier momento se movieran.

Eso fue ya hace muchos años, incluso había logrado olvidarse de esas muñecas, quienes desaparecieron luego de un aparente robo a la casa, nadie había vuelto a saber de ellas desde entonces.

El sonido de una risa burlona hizo que se despertara en la madrugada, al encender la lámpara de su mesa de noche descubrió que las muñecas estaban a su alrededor, con esas sonrisas que siempre le provocaban escalofríos. Por alguna razón de repente recordó la luz del sol, fue en ese momento cuando supo que quizás no llegaría a ver el amanecer.

El espejo

La pared, eso fue lo primero que vio al despertar, descubrió que estaba de vuelta en la habitación, de nada le sirvió haber escapado, se levantó y analizó su reflejo en el espejo, ya era una especie de ritual que hacía cada día pero no era capaz de explicar la razón de ello.

No se veía muy bien, además la soledad empezaba a jugarle malas pasadas, por sólo un segundo le pareció verse como una extraña criatura, lo que más le llamó la atención fue su sonrisa, o para ser más específicos, sus dientes, largos y manchados con algo que recordaba mucho a la sangre.

Sacudió su cabeza para borrar tan horrenda imagen de su mente, volvió a verse en el espejo y era de nuevo una persona, sabía que debía escapar pronto, antes de volverse loco de manera permanente.

Por medio de las cámaras los científicos analizan todo y se preocupan, con cada día que pasa el monstruo se va volviendo más impredecible y violento, además parece que su reflejo le obsesiona demasiado.

***

Ambos micro relatos son para el concurso Microterror III.

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Felipe Rodríguez

Ingeniero, lector, escritor, consejero en mis ratos libres y siempre en busca de aprender nuevas cosas relacionadas al mundo de los blogs.
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20 Respuestas

  1. Oscar Ryan 22 julio, 2015 / 23:56

    Excelentes ambos relatos amigo.
    El mito de los terribles muñecos de porcelano, que tan solo con nombrarlos ya crean pánico. Y el hombre monstruo como un hombre lobo o como el Doctor Jekyll y Mister Hyde. Mirarse al espejo para comprobar quien de los dos eres, ya que ambas personalidades se funden irremediablemente atormentando al protagonista.
    Mucha suerte en el concurso compañero.
    Un abrazo.

    • Felipe Rodríguez 23 julio, 2015 / 22:15

      ¡Muchas gracias amigo!
      Son varias las personas que desconfían de esas muñecas, algo raro deben de tener para lograr tanta desconfianza.
      Excelente manera de describirlo, no podría haberlo hecho mejor.
      ¡Gracias e igualmente!
      Un abrazo.

  2. Edgar K. Yera 23 julio, 2015 / 0:51

    La aparición de esas muñecas de porcelana alrededor de la cama al despertar, ya sería motivo suficiente para morirse uno de miedo. Misteriosa visión de transformación, terror frente al espejo. Dos micros terroríficos, Felipe.
    Abrazo, compañero.

    • Felipe Rodríguez 23 julio, 2015 / 22:22

      Estoy de acuerdo, algo así (y peor si es durante la madrugada) puede causar sustos mortales.
      La mente puede muchas veces engañarnos hasta el punto de no saber qué es real cuando nos vemos frente al espejo.
      Muchas gracias.
      Un abrazo compañero.

  3. María 23 julio, 2015 / 3:24

    Dos relatos totalmente diferentes, y cubiertos de terror. Las muñecas de porcelana siempre me han dado un poquito de repelús. Mi madre tenía alguna, e incluso algún payaso, y no podía ni mirarlas.
    Geniales.
    Un abrazo.

    • Felipe Rodríguez 23 julio, 2015 / 22:39

      Esas muñecas de porcelana, causando terror desde hace ya tantos años, no me sentiría tranquilo compartiendo casa con alguna de ellas.
      Muchas gracias.
      Un abrazo.

  4. Federico Rivolta 23 julio, 2015 / 12:15

    Muy buenos micros, Felipe.
    Me gustó más el segundo. Es genial el final.
    Un abrazo.

    • Felipe Rodríguez 23 julio, 2015 / 22:40

      Muchas gracias.
      Me alegro de que te haya gustado, quería darle un giro a la trama.
      Un abrazo.

  5. Skuld 24 julio, 2015 / 7:12

    Dos micros geniales. Para mí, en especial, “Muñecas”, porque soy incapaz de estar al lado de una de esas de porcelana, mucho menos dormir.

    Un abrazo!!!!

    • Felipe Rodríguez 25 julio, 2015 / 22:17

      Gracias.
      Yo tampoco creo ser capaz de dormir en una habitación con esas muñecas.
      ¡Un abrazo!

  6. Mercedes Gil 24 julio, 2015 / 15:59

    Muy buenos y muy terroríficos. Me han gustado mucho. Un abrazo

  7. Ricardo 26 julio, 2015 / 3:22

    La primera, una escena terrorífica con esas muñecas alrededor de la cama. ¿Quién no se moriría de miedo o entraría en estado de pánico? La frase final, la del sol y no volver a ver el amanecer le da un toque psicológico y emocional a la historia.
    La segunda historia está repleta de confusión, con ese personaje que se mira al espejo sin saber muy bien por qué, pero que le cambia el rostro continuamente, y que luego, se nos revela que es una investigación científica y que en realidad es un monstruo. Extraño argumento.
    Saludos, Felipe.

    • Felipe Rodríguez 27 julio, 2015 / 23:09

      Totalmente de acuerdo, cosas así pueden hasta causar infartos. Es que quería darle ese toque de inquietud a la vez que dejaba el final abierto.
      Soy aficionado a los giros sorpresivos al final de la historia, por eso desarrollé la trama de tal forma que no se anticipara algo así.
      Saludos Ricardo, gracias por tu comentario.

  8. Conxita Casamitjana 26 julio, 2015 / 9:58

    Terroríficas muñecas de porcelana y despertarse envuelto por ellas…pobre protagonista, que terror. Siempre he pensado que esas caras son terribles, producen escalofríos.
    Tu segundo micro me ha producido mucha angustia, ese pobre protagonista que ya no sabe ni quién es y que cada nueva mirada al espejo le despierta más pavor.
    Buenas historias.
    un saludo

    • Felipe Rodríguez 27 julio, 2015 / 23:12

      Cada vez se confirman más mis sospechas hacia esas muñecas al ver que somos tantos los que no nos sentimos tranquilos cerca de ellas.
      Quizás algún día descubra la verdad, eso es algo que sólo el tiempo podrá decir.
      Muchas gracias.
      Saludos.

  9. Mirta 1 agosto, 2015 / 7:16

    Los dos micro relatos son excelentes Felipe!! El miedo mas grande de las muñecas era, que se rompa!! Que tengas un hermoso y creativo fin de semana, un abrazo

    • Felipe Rodríguez 1 agosto, 2015 / 22:53

      ¡Muchas gracias!
      Ja ja ja Si, una escena aterradora
      Gracias e igualmente.
      Un abrazo.

  10. Lucía Uozumi 1 agosto, 2015 / 22:12

    Muy buenos micros.
    Ambos aterradores y fenomenales
    Creo que quien se robó las muñecas de porcelana fue él mismo.
    Debe ser aterrador y angustiante estar atrapado en el espejo y ver como nuestra figura se transforma en un monstruo.
    Un abrazo

    • Felipe Rodríguez 2 agosto, 2015 / 22:38

      ¡Muchas gracias!
      Es posible, excelente teoría, tal vez en el subconsciente él quería esas muñecas y las robó sin darse cuenta.
      Coincido contigo, en casos así debe ser angustiante cada vez que debamos vernos en el espejo.
      Un abrazo.

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