Noche de películas

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¡Hola lectores!

El día de hoy les presento un relato breve que trata acerca de un chico que se reúne con un grupo de amigos una noche del sábado, listo para pasar un rato viendo películas, o al menos ese era el plan original: Suspenso y mucho humor son los componentes de este relato, ¿quieren saber más? Los invito a continuar leyendo.

Noche de películas

¡Debo correr! No importa el cansancio, si me detengo ya no habrá escapatoria, tiemblo de sólo pensar en el terrible destino que me aguarda si me llegan a atrapar. ¡El escape es mi única opción! Y pensar que esta mañana todo estaba tan bien.

Me desperté temprano, faltando cinco minutos para el mediodía, listo para aprovechar al máximo mi día sábado, me levanté de la cama con energía pero en cuando puse un pie en el suelo me dio frío así que volví a acostarme para dormir por un par de horas más, o al menos ese era el plan, pero por desgracia mi hermano menor tenía otros planes para mí y le pareció divertido tomar una cubeta, llenarla de agua, echarle unos cuantos cubos de hielo y luego usarla a modo de despertador extremo contra mí.

Por suerte para él, soy alguien pacífico y tranquilo, así que sólo lo perseguí durante diez minutos (mientras le gritaba mis planes de enviarlo por correo a Rusia) antes de darme por vencido y dedicarme a otros asuntos.

Consideré seriamente si esa cubeta recibida contaba como ducha, al final lancé una moneda al aire: si salía cara, me daría una ducha, en caso contrario, con ponerme ropa limpia sería suficiente.

Tristemente salió cara, así que decidí dejarlo a dos de tres y por último a tres de cinco, al parecer ese no era mi día por que cada vez que lanzaba la moneda salía lo contrario a lo que pedía, al final decidí no perder más tiempo y darme la ducha.

Una comida rápida y ya estaba listo para el día, o mejor dicho, para la tarde, ya que el día pasó demasiado rápido, a veces creo que se debe a la hora en que me levanto pero luego me digo que son sólo ideas mías.

Recibí una llamada de mi amigo Andrés, me preguntó que si estaba listo para la noche de películas, era un evento que habíamos planeado desde inicios de la semana, el plan era reunir a nuestro grupo y hacer una noche de cine aprovechando que uno de nuestros amigos tenía un proyector, así que podíamos poner una manta en una de las paredes y sería casi como estar en el cine. Habría comida, películas, comida, diversión, comida, juegos ¿y ya mencioné la comida?

Así que me preparé y a las cuatro caminé hasta el lugar de encuentro, la casa no estaba tan lejos así que con paso rápido llegué en tan sólo cinco minutos, al llegar ahí estaban todos ellos reunidos, en cuando me vieron me señalaron con el dedo mientras se reían, quizás debí haber previsto algo para entonces, pero en mi defensa diré que ellos actúan así el noventa por ciento del tiempo así que ya lo asumía como comportamiento habitual.

Fuimos a la sala y fue entonces cuando me enteré lo que habían planeado, entre todos decidieron que pondrían un maratón de musicales y que me obligarían a quedarme ahí para verlo.

Antes de continuar permítanme aclarar algo sobre mí, no tengo nada en contra de los musicales, sé que muchas personas disfrutan viéndolos y comprendo las razones que tienen para ello, pero en lo personal es sólo que no me gustan.

Me gusta la música e incluso canto de vez en cuanto, no con demasiada frecuencia ya que por lo general cuando lo hago los vecinos empiezan a llamar a la casa, algunos para quejarse de los ruidos y otros preguntando con preocupación acerca de que si alguien había sufrido alguna especie de ataque que originara todos esos al parecer extraños alaridos, y es que quizás el canto no sea de mis fuertes.

El problema con los musicales para mi son las danzas y coreografías, es muy difícil de explicar, pero me parecen extrañas y poco creíbles, trataré de explicarme mejor: Películas con zombies, monstruos, aliens, viajes a través del tiempo o dimensiones e incluso animales parlantes tienen un mínimo de credibilidad o de posibilidad (aunque sea para una mente con exceso de imaginación), pero el hecho de que esté un grupo de personas hablando y que de repente de la nada empiecen a cantar y luego a bailar en perfecta coreografía… es extraño.

He intentado ver algunas películas así en algunas ocasiones y jamás he logrado verlas completas, salgo huyendo (si, literalmente) y termino con pesadillas en las que estoy atrapado en un musical, así que las evito a toda costa,  sé que al menos uno o dos de ustedes lo entenderán.

Así que si tuviera que elegir entre correr 10 kilómetros o ver un musical, empezaría a correr.

Si tuviera que elegir entre levantarme durante toda una semana a las cuatro de la mañana o ver un musical, pondría la alarma en mi reloj para los próximos 7 días.

Si tuviera que elegir entre luchar contra un grupo de leones hambrientos mientras uso una camisa hecha de chuletas mientras mi único medio de defensa fuera una cuchara o ver un musical, bueno pues… es bastante obvio a mi parecer que elegiría el musical…, tampoco hay que llegar a esos extremos… ¡pero no lo disfrutaría!

En fin, ahí estaba yo, sin saber qué hacer, sabiendo que las próximas seis horas la pasaría viendo musicales, una tortura que no sé si lograría resistir, empecé a sudar frío y a ver doble, el tiempo empezó a alargarse y veía todo en cámara lenta.

La vida entera pasó frente a mis ojos… era más aburrida de lo que pensaba… pero volviendo al tema…, sabía bien los horrores que me aguardaban y no estaba seguro de poder sobrevivir a algo así, ¿cómo escapar? Sabía que no me dejarían salir como si nada por la puerta, debía usar mi ingenio.

Así que use el plan más sutil con el que contaba: fingí un tropiezo y para hacerlo más real actué usando todo mi dramatismo, una vez que estaba caído en el suelo, me coloqué de pie de un salto mientras señalaba hacia el techo gritando “Los bocadillos salados vienen por mí” y aproveché la confusión para escaparme por la ventana… confíen en mi, no quieren saber cual de mis planes era el menos sutil.

¡Dulce libertad! ¡Sólo debo correr un poco más y estaré a salvo en mi casa!

—Hola —dicen mis padres al verme—, no te esperábamos tan temprano, ¿pasó algo?

—Nada importante —respondo mientras trato de parecer despreocupado—, se pasó para otro día por algo de último segundo, pero no hay problema, de todas formas ni estaba seguro de querer ir.

—Que bien, en ese caso acompáñanos, estamos a punto de ver una película, se escucha interesante, y al parecer es un musical así que de seguro será entretenida.

El horror… oh el horror…

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Felipe Rodríguez

Ingeniero, lector, escritor, consejero en mis ratos libres y siempre en busca de aprender nuevas cosas relacionadas al mundo de los blogs.
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4 Respuestas

  1. Marigem 4 Marzo, 2015 / 0:11

    Jejejejeje, eso sí que es salir del fuego para caer en las llamas, tanto plan poco sutil, reconozcamos que era poco sutil, para terminar en casa viendo un musical con los padres. Me divertí mucho, jejeje, y es cierto que visto así lo de los musicales es raro, están tan normales y empiezan a bailar y cantar.
    Un saludo.

    • Felipe Rodríguez 4 Marzo, 2015 / 22:26

      Si, definitivamente no fue un buen día para él ja ja ja
      Admito que quizás le faltó algo de sutileza a ese plan, pero tomando en cuenta que tenía otros planes mucho más directos, digamos que tampoco estuvo tan mal.
      Si, imagina estar charlando o caminando pensando en tus cosas y que de repente todos a tu alrededor empiecen a cantar y bailar, yo quedaría con cara de “¿Pero qué está ocurriendo aquí?”
      Saludos.

  2. anita 11 Marzo, 2015 / 17:56

    Jajajajaja…
    genial!!!!
    Divertida!!!!
    hasta que pude leerla Ingeniero!!!!

    • Felipe Rodríguez 12 Marzo, 2015 / 9:33

      ¡Muchas gracias!
      ¡Me alegro de que pudieras hacerlo!
      Para celebrar vamos a ver una película, sólo que no sea un musical ja ja ja

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