Odisea por un curso II

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¡Hola lectores!

En esta ocasión le daré continuidad a la odisea que tuve que pasar durante un curso, una historia larga y llena de imprevistos que recordaré durante muchos años… hasta que mis sesiones de terapia surtan efecto o hasta que me decida a intentar con la hipnosis.

Dentro de poco hablaré acerca de lo que tuve que pasar, pero las cosas hay que decirlas a su tiempo y no ha llegado aún el momento, pero no se desesperen mis amigos, por favor guarden sus antorchas y tridentes y permítanme detallar algo que tuve que hacer primero y que explicaré a continuación.

Ya sea un curso de varias semanas o de sólo un día, ¿qué es lo que ocurre en la mayoría de los casos? Una vez que te has sentado y visto a tu alrededor para hacerte una idea de tus compañeros de estudio, puedes ver al maestro ir al frente y decir la frase: “Muy bien, me gustaría que uno por uno se pusieran de pie y hablen sobre ustedes mismos para que entre todos nos vayamos conociendo mejor”

Las presentaciones al inicio de muchos cursos son parte vital ya que de esa manera se van conociendo tanto los alumnos como el profesor, algunos cuantos podrían decir que eso es algo sencillo y la verdad es que están en lo cierto, ya que es sólo cuestión de hablar muy brevemente sobre uno mismo, pero por alguna razón a muchos de nosotros algo así nos sigue tomando por sorpresa.

Muchos de nosotros nos imaginamos diciendo algo así:

“Saludos a todos, por favor permítanme presentarme aunque sea brevemente para conocernos mejor, mi nombre es Cosme Fulanito y quiero decirles que es un gran placer estar compartiendo con ustedes las enseñanzas que recibiremos en este ameno curso, quiero que me vean no sólo como a un compañero, sino también como un amigo, un colega y  alguien con quien pueden compartir su dinero. Estoy seguro que nos llevaremos bien durante estos días y que las amistades que lleguen a surgir perdurarán toda una vida.”

Pero lo que ocurre es que muchas veces por el nerviosismo terminamos diciendo cosas como:

“Hola… soy Cosme Fulanito… pero mis amigos me dicen, pues… Cosme Fulanito… ya que así me llamo y pues… ese es mi nombre…”

Hay gente que se vuelve mejor con la práctica, a otros les seguirá haciendo difícil tener que presentarse, mi consejo es tomarlo con calma y tratar de evitar hacer presentaciones como la del ejemplo anterior.

Luego de eso el curso continuó y el maestro dijo “Muy bien,  ¿qué opinan de un divertido juego?”, en el momento en que vi esa sonrisa sabía que planeaba algo malvado, es el tipo de sonrisa que todo villano hace en las películas de acción, así que me preparé para lo que estuviera a punto de pasar, por si acaso vigilé la salida de emergencia, listo para escapar en la primera oportunidad posible.

Cuando estamos recibiendo clases en las cuales sabemos que habrá bastante participación, es de esperarse una que otra actividad o juego para tristeza alegría de los alumnos que esperan ansiosos una manera de escapar oportunidad para participar.

Hay personas a las que les divierte este tipo de clases, las esperan con ansias y las disfrutan al máximo, otros somos más bien del tipo de personas que somos felices de recibir lecciones en las que lo único que tenemos que hacer es permanecer sentados tomando nota y procurando no dejarnos distraer con la primera mosca que vuele en frente nuestro.

Si perteneces a este último grupo, puede que comiences a sudar frío en cuando veas que una actividad está por iniciar, siempre recuerda tomarte las cosas con calma y recordar que las cosas no son tan terribles como parecen, trata de divertirte, muchas veces las preocupaciones son sólo mentales.

¿Y si una buena actitud no funciona? Entonces… ¡Corre tan lejos como puedas y sin mirar atrás! Aunque hay otras opciones sin tener que llegar a esos extremos, en realidad todo es cuestión de mentalidad, claro, estoy seguro que hay una enorme lista de razones por la que muchos de ustedes consideran las clases con participación activa como algo que debe evitarse, pero si tan sólo le diéramos una oportunidad… o dos… o tres… quizás para la centésima vez empecemos a tomarle el gusto…, el punto es que muchas veces no le damos a algunas cosas las oportunidades suficientes.

¿Cuál era el juego que había planeado? Puede que alguno de ustedes pregunten una vez llegados a este punto, pues bien, el plan fue que nos dividiéramos en cuatro grupos, luego que cada grupo se reuniera para planear cualquier actividad que quisieran y por último esa actividad tendría que hacerla el otro grupo, lo que significa que nosotros también tendríamos que hacer cualquier cosa que se le ocurriera al grupo anterior (¿es idea mía o dije “grupo” con demasiada frecuencia? Disculpen por ese detalle).

En ese momento cada grupo empezó a ver a los demás con desconfianza, sólo nos preguntábamos: “¿Qué terribles cosas estarán planeando para nosotros? ¿Qué horrible futuro nos espera? ¿Será demasiado tarde para pedir un reembolso por este curso?”, luego de cinco minutos el profesor nos pidió que regresáramos a nuestros lugares y que un representante de cada grupo se pusiera de pie para decir la actividad en la que habían pensando.

El grupo 1 (en dónde estaba yo) había decidido una canción.

El grupo 2 pensó en una sesión de baile (esto tendría que hacerlo el grupo 3, me alegré ya que con una sola excepción prefiero escapar de leones mientras estoy cubierto de tocino antes que tener que bailar y peor si es en frente de una clase).

El grupo 3 también pensó en una canción (como que estábamos sin mucha inspiración ese día).

El grupo 4 se decidió por una sesión de baile (esto es lo que el grupo 1 tendría que hacer, mi desesperación fue tal que en una galaxia lejana un emperador pudo sentir esa perturbación en la fuerza).

Yo pensaba: “¿Bailar? ¿Qué? ¿Por qué? ¿Yo? ¿En serio? Muy bien, es hora de fingir un infarto, a ver si aún recuerdo las prácticas…”, pero en ese momento el profesor se puso de pie, aún sonriendo dijo: “Esperen, hay algo que me ha faltado decirles”.

“¿Ahora qué?” pensé para mis adentros, ¿qué más podría ocurrir? ¿En serio tendría que bailar? Porque si lo del infarto no funcionaba ya estaba listo para organizarme con los demás grupos y formar una huelga masiva para evitar ese tipo de actividades.

Mis amigos, de nuevo la publicación se ha quedado pequeña en comparación con mi odisea, si continúo escribiendo sobre lo que tuve que pasar durante la actividad y a eso le agregamos las cosas que pensé y mis consejos para ustedes pues el artículo se volverá demasiado largo para leer, así que temo que debo dejarlo hasta aquí y prometerles que en poco tiempo habrá una tercera parte en la que continuaré detallando las cosas por las que tuve que pasar.

Mientras tanto me gustaría saber si han estado en una situación similar durante algún curso, ¿qué han hecho ante algo así? ¿Son de los que disfrutan estos cursos o de los que escapan por las ventanas? ¿Tienen algún consejo que les ha funcionado ante situaciones así? Y sin más que decir por ahora, me despido no sin antes recordarles que si ven al profesor sonriendo al mejor estilo de villano de James Bond mientras habla sobre una clase práctica, escapar siempre será una opción interesante.

¡Hasta luego!

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Felipe Rodríguez

Ingeniero, lector, escritor, consejero en mis ratos libres y siempre en busca de aprender nuevas cosas relacionadas al mundo de los blogs.
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5 Respuestas

  1. anita 26 Junio, 2015 / 11:29

    Jejeje…
    excelente!!!
    Todo un experto en cursos Ingeniero!!!
    En mi caso me aburren mucho los cursos platicados…
    prefiero un curso en el que me hagan participar….
    no me gusta estar sentada por horas….

    • Felipe Rodríguez 26 Junio, 2015 / 22:35

      ¡Muchas gracias!
      Es la experiencia mi estimada Doctora ja ja ja
      Es ahí en donde nos diferenciamos, por eso digo que hay cursos para todos los gustos, lo importante es siempre tratar de adaptarse o al menos saber cuando es el momento oportuno para escapar del aula sin ser vistos 😉

  2. Mirta 28 Junio, 2015 / 5:18

    Aquí comienzan con las mismas palabras, para que te presentes!! Siempre trato de estar seca del mas gracioso, para que la clase no sea un plomo 🙂
    Esta excelente, con tu humor, ademas me hiciste recordar muchos lindos momentos!!
    Para cuando la tercera parte? Un abrazo

    • Felipe Rodríguez 28 Junio, 2015 / 22:57

      Si, parece ser una constante en muchos cursos.
      Buena estrategia, todo se vuelve más entretenido de esa manera.
      Gracias, ¡me alegro haber logrado algo así!
      En estos días empezaré a escribir la tercera parte.
      Un abrazo.

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