Dos historias de amor

Travesía

—Crucé océanos enfurecidos con olas tan grandes que poco faltó para que el barco quedara despedazado, atravesé los más áridos desiertos, donde la sed era abundante y el agua escasa, luego llegué a las zonas frías, no importaba lo grueso de mi abrigo, mis dientes castañaban y las tormentas de nieve ponían obstáculos a cada minuto, y aún me falta mucho más de qué hablar. Mi travesía fue larga, mi vida estuvo en peligro tantas veces que llegué a perder la cuenta, pero no me arrepiento de ello, ya que vi cosas que pocos han visto, exploré el mundo y sus misterios, llegué a perder parte de mi civilización, lo que me volvió más humano, pero sobre todo, no me arrepiento porque logré cumplir mi misión y pude traer ante ti este tesoro como muestra del amor que he sentido por ti y que seguiré sintiendo hasta el fin de los tiempos —dijo él mientras le mostraba una bolsa. Quiero seguir leyendo

El amor es complicado

«Lo siento, pero no eres mi tipo, te falta fama».

Eso fue lo que ella dijo hace ya cinco años, él se había marchado en caballo con rumbo a tierras desconocidas, cargando sólo la ropa que llevaba puesta y algo de comida para el viaje, estaba dispuesto a labrarse una reputación sin importar su costo, durante ese tiempo luchó sin descanso, obtuvo renombre, consiguió un ejército y conquistó imperios bastos.

Ahora volvía con una corona sobre su cabeza, el nuevo monarca de todas esas tierras, poseedor de enormes tesoros, alguien respetado y admirado.

Regresaba a su pueblo, veía sonriente a la multitud que salía a recibirlo mientras él pasaba por las calles acompañado por su séquito.

—Me agradabas más antes —son las únicas palabras que ella dice antes de cerrarle las puertas en la cara.

El monarca se marcha silencioso y cabizbajo, no hay duda alguna, muchas veces el amor puede llegar a ser bastante complicado.

La cita

Ahí está ella, la mujer más asombrosa y hermosa que él ha visto en su vida, la ama con intensidad y desea invitarla a una cita, el plan es ir al cine para luego ir a una cena en el restaurante más romántico de la ciudad.

Sonríe tratando de ocultar sus nervios, ella le regresa la sonrisa y esa es una excelente señal, inicia la conversación hablando acerca del clima y las ocupaciones diarias, quizás esos temas no lo vuelvan el alma de las fiestas, pero al menos así puede ganar unos momentos mientras se arma de valor.

Ha llegado el momento de la verdad, respira profundo para luego preguntarle:

—¿Te gustaría ir conmigo al cine y a cenar? Ya sabes, que tengamos una cita.

Ya no había marcha atrás, ahora sólo quedaba esperar por su respuesta.

Ella empieza a reír y lo abraza con cariño por el cuello mientras lo besa en los labios.

—Mi amor —dice ella luego de haberlo besado—, siempre me haces reír, diez años ya de casados y aún te sigues poniendo nervioso para invitarme a salir.

El primer amor

¡Hola lectores!

¿Cómo han estado? Con respecto a mi, he estado algo inactivo en el blog debido a algunas cuantas ocupaciones, pero ya estoy de vuelta y en este primer día del mes dedicado al amor, estaré hablando precisamente acerca del primer amor, ese que todos (o al menos la mayoría de nosotros) recordamos, este fue uno de los temas sugeridos por uno de mis lectores, sin embargo, quería esperar hasta este mes para hablar acerca de eso.

A lo largo de estos primeros catorce días de Febrero, todas mis publicaciones tendrán temática romántica, pero siempre acompañadas con el infaltable estilo de buen humor que caracteriza a este blog, así que aclarado esto, empecemos con el tema.

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El amor

¡Hola lectores!

Una vez pasadas estas fechas, regreso a las temáticas generales y en esta publicación hablaré de un tema sugerido por uno de mis lectores, estaré hablando acerca del amor, y también en una futura publicación hablaré del primer amor, agradezco sus sugerencias y los invito a seguir comentando si desean que hable de algún tema en particular, y sin más preámbulos, iniciemos con el tema.

En sí podríamos decir que el amor es el sentimiento que nos lleva a actuar de formas que quizás no creíamos posibles debido a nuestra personalidad, claro, antes uno decía que jamás se vestiría de mariachi para llevar una serenata, y de pronto ahí estás tú a las cinco de la mañana listo para cantar

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