La llegada del bloguero

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Daniel se encontró con otro cliente, de nuevo a volver a su eterna rutina, a escuchar a personas hablar y salir con propuestas que en muchas ocasiones  sólo le hacían perder su tiempo. sin embargo, él parecía distinto, sonreía con astucia mientras agitaba un puñado de papeles.

—Te lo digo —decía el sujeto entre risas casi histéricas—, lo que tengo aquí es el plan más perfecto que de seguro has visto en tu vida, ¿puedes creer que algo así es siquiera posible? ¡Claro que no! ¡Sería una locura! ¡Y por eso tendrá éxito!

—Por favor cálmese señor —trató en vano Daniel de retomar la calma en el ambiente.

—Mira, no hay tiempo que perder, tu sólo sígueme y ya verás que mi plan es a prueba de fallos, eso sí, te digo desde estos momentos que quizás tendremos uno que otro inconveniente, pero ya nos preocuparemos de ello en su momento, por ahora sólo salgamos y te lo explico todo mientras escapamos por la ventana. Quiero seguir leyendo