Un mal día

Capítulo I

Miguel Ramos se encontraba en esos momentos sentado frente al televisor, la película que se transmitía era lo de menos ya que su mente estaba lejos de ahí, no podía dejar de preguntarse cómo era posible que toda su situación hubiera cambiado en tan poco tiempo, ¿qué era lo que había hecho mal? ¿Cómo era que había tenido un día tan malo?

La canción “Yesterday” resonaba en su cabeza, como un cruel recordatorio de todo, y es que apenas ayer todo estaba tan bien, quizás no estupendo, pero definitivamente le iba bien, tenía un trabajo estable, una gran posibilidad de recibir un ascenso, una casa recién comprada gracias a un préstamo bancario, una prometida y muchos planes para el futuro. Quiero seguir leyendo

Felicidad

—¿Por qué sonríes?

—¿Y por qué no? ¿Acaso no brilla el sol en el cielo? ¿Acaso las aves no nos regalan sus mejores trinos? ¿Es que no sientes a la tierra girar mientras hace su travesía eterna alrededor del sol? Sólo basta con cerrar los ojos para sentirte parte del universo, mira a tus espaldas y verás el pasado que te impulsa a seguir avanzando y a volverte la mejor versión de ti mismo, mira hacia adelante y verás un futuro con promesas y metas que te motivan a no darte por vencido, mira a tu alrededor y descubrirás cientos de motivos para sentir felicidad.

—¿Felicidad?

—¡Exacto! ¡Felicidad! Esa es la palabra clave amigo mío,  felicidad por la vida, por las promesas y metas, por ser parte de este universo y por tener la capacidad de influenciar positivamente a aquellos que te rodean, ¿no lo has pensado? En tus manos está el poder hacer un bien a alguien más, puedes cambiar al mundo, muchos lo llaman imposible, pero yo lo llamo inevitable.

—Interesante.

—¡No sólo interesante! ¡Increíble! Piénsalo, las personas tenemos tanto potencial, son tantas las posibilidades que se nos presentan, es sólo cuestión de entrar en acción, me preguntas por qué sonrío, indagas sobre las razones de mi felicidad, la respuesta es simple, es la vida misma que se nos presenta la que me hace sonreír y sentirme más vivo que nunca.

—Asumiré que ya recibiste la carta, es la única explicación científica para que te hayas vuelto tan poético.

—¡Si es que llevaba casi dos meses esperando esa carta! ¿Por qué es tan difícil recibir una carta de mi media naranja que está estudiando en otro país? Por cosas así es que se inventó el email, pero es que el correo tiene un toque único, pero con estos tiempo de entrega te aseguro que poco me falto para irme caminando hasta donde ella, te lo digo, hay una conspiración detrás de todo esto, en la lista de conspiradores incluyo a quien me retrasó durante media hora en la fila del banco, al compañero de clase al que le presté dinero en el pre-escolar y que jamás me pagó y a quien sea que haya causado el apagón la semana pasado, apagón del que por vez primera en muchos años no soy responsable… creo, no recuerdo bien lo que hice la semana pasada…

—Y con eso se acabó tu lado poético…

Recuerdos

La lluvia no le impidió salir, se colocó el abrigo y se dirigió con paso firme hacia el exterior, tenía un devaneo por salir a viajar sin rumbo, le gustaba extraviarse entre las calles de la ciudad, no sabía las razones de ello, pero tampoco era algo que le interesara demasiado.

Esa noche se sentía en especial inquieto, sentía ganas de correr y gritar tan fuerte como sus pulmones se lo permitieran, pero se abstuvo, no quería llamar la atención y aunque bien era cierto que las calles estaban desiertas debido a la lluvia, podía sentir indiscretas miradas a través de las numerosas ventanas. Quiero seguir leyendo

La sonrisa

—¿Los gatos sonríen? —preguntó la pequeña niña de ojos azules mientras miraba con curiosidad a su madre.

—Claro que no —respondió la madre ante la extraña duda de su hija.

Al día siguiente la misma pregunta fue hecha y se recibió la misma respuesta, la mujer no le prestó demasiada atención ya que conocía la poderosa imaginación de la pequeña, quien acostumbraba aparecer con dudas algo extrañas, sin embargo, había algo diferente esta vez, ya que su hija parecía en verdad pensativa y preocupada acerca de los gatos y la posibilidad de la sonrisa. Quiero seguir leyendo

Sirena enamorada

Sirena enamorada

La hechicera mezclaba sus pociones en un absoluto silencio, había improvisado un laboratorio en la orilla del mar, ella ya poseía un lugar propio pero esta era una excepción, una sirena había logrado ponerse en contacto y le había ofrecido una fortuna a cambio de algo que le permitiera tener piernas y así poder casarse con su amado, quien era un humano.

El pago fue hecho y la poción entregada, pero las sirenas no son como los humanos, por tanto siempre hay una probabilidad de error o de efectos secundarios si no se presta atención a los ingredientes. Quiero seguir leyendo

Un pensamiento

Hay un universo lejano,  casi en el centro hay un planeta, su tamaño es relativamente grande y desde una perspectiva exterior se podría decir que no es el mejor en el que la vida pueda prosperar y sin embargo aún así existe, ¿por qué negar lo obvio?

Una civilización se encuentra ahí, ha desarrollado avances en casi todos los campos de la ciencia y el pensamiento,  sus progresos son mayores cada vez, en lo único en lo que no se han interesado demasiado es en los viajes espaciales ya que lo consideran como algo innecesario hasta entonces, de pronto el sol se vuelve una nova con un resplandor tan potente que es capaz de verse en las galaxias vecinas, el escape es imposible… ¿o no?

¡El prototipo! Quizás aún exista esperanza para estos seres, una pequeña oportunidad que les permita a algunos de ellos empezar desde cero, es el infinito lo que les aguarda y los peligros son tan extensos como desconocidos, pero eso será luego, primero habrá que ver si logran poner en marcha la máquina antes del inminente final, la tierra tiembla, hay caos por doquier, queda poco tiempo, quizás no lo suficiente…

—¿En qué piensas? —dice una voz que logra romper mi concentración.

—En nada —respondo mientras mentalmente recojo las cenizas de un universo colapsado.

Esa simple interrupción fue suficiente para hacerme perder el rastro de mis pensamientos, ¿y qué ocurrió con los seres? No tengo la menor idea, la mayoría de las veces los escritores no somos más que meros espectadores, incluso de aquellas cosas que ocurren en nuestra cabeza.

La habitación vacía

Miró alrededor mientras se preguntaba qué era lo que estaba ocurriendo, estaba festejando con sus amigos cuando de repente sintió un leve mareo y la vista se le nubló, así que cerró los ojos con fuerza pero al abrirlos descubrió que estaba en otro sitio, en un primer momento logró ver sólo una habitación vacía y con una pobre iluminación pero al moverse un poco tropezó con algo que hasta el momento no había logrado ver, entonces volvió a quedarse quieto mientras prestaba atención a su alrededor, empezó a distinguir cosas pero todo frente a sus ojos se encontraba como fuera de lugar, su vista trataba de adaptarse y lo logró en poco tiempo. Quiero seguir leyendo

Hermoso panorama

Bitácora, apunte 17 del tercer ciclo del año 4

¡Oh que esplendor!

Las estrellas brillan con especial intensidad esta noche y la luna deja caer sus rayos sobre esta planicie, ante la inmensidad del universo logro sentirme tan pequeño, una mota de polvo ante el infinito, cuan basta es la tierra y desde esta colina tengo una vista privilegiada, a lo lejos el lago refleja el cielo al igual que un espejo.

Me siento afortunado, cuantas cosas he visto durante este tiempo, cuantas bitácoras he llenado ya con más información de la que creí posible, cuan asombroso es el planeta en el que vivimos y cuanta diversidad de plantas y animales existen.

Me siento afortunado, sin embargo, en una noche como esta y ante la belleza del panorama que se extiende ante mí, no puedo evitar darme cuenta que existen dos cosas que lamento demasiado: Quiero seguir leyendo

Larga espera

Un minuto más en el reloj, otro ciclo completo que las manecillas terminan en su eterno andar, ¿cuánto tiempo ha pasado ya? Y más importante aún, ¿cuánto tiempo falta? La espera se está sintiendo eterna.

Tres golpes en la puerta de entrada anuncian la llegada de un visitante, ¿quien podrá ser? Estas no son las horas para recibir a invitados, pero…, ¿podría ser? ¿Será que la larga espera llegó a su fin? ¡Imposible! ¿O no? Te acercas con rapidez a la puerta pero al abrirla no hay nadie ahí, la calle está desierta mientras notas que el sol empieza a salir por el horizonte, ya casi amanece.

Miras de nuevo tu reloj y cuando regresas hacia el sofá notas el calendario, te preguntas qué habrá pasado con tu visita, no es normal este largo retraso, ya llevas quince días esperando, además también te gustaría saber  la razón por la que desde ese tiempo no has visto a ningún otro ser humano, de nuevo escuchas los toques en la puerta…