La noticia se expande

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El ambiente en la empresa estaba agitado, el sitio en cuestión se había mantenido en perfecto equilibrio durante años, cada trabajador era indispensable para su buen funcionamiento y jamás había ocurrido algo como lo de esa mañana, para la mala suerte de los directivos el reemplazo de Daniel se encontraba en un crucero de dos semanas y les tomaría un tiempo hacerlo regresar, mientras tanto no había nadie más que pudiera hacer ese trabajo.

La clienta que tenía cita con Daniel se sorprendió al ver tantas personas en los alrededores y a los reporteros, al acercarse a la recepcionista descubrió lo que estaba ocurriendo, supuso que en un caso así sería Oscar quien estaría a cargo de la investigación por lo que decidió llamarlo pero se encontró con el buzón de voz, así que le dejó un mensaje y esperó a que le regresara la llamada.

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La sombra de una sonrisa

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Soñó con una suave melodía  y con una hermosa mujer que lo veía con una enigmática sonrisa, el rostro le pareció terriblemente conocido a pesar de no ser capaz de identificarlo, ¿quién era ella? ¿En dónde estaban? Pudo escucharla diciendo su nombre mientras se veían directo a los ojos pero de repente una luz brillante lo envolvió con tanta fuerza que eliminó todo a su alrededor, ahora estaba solo, se sentía indefenso sin saber con exactitud la razón, una voz lo alertó a lo lejos, trataba de decirle algo pero no era capaz de escucharlo.

John despertó sobresaltado y sin saber lo que estaba ocurriendo, al parecer había tenido una pesadilla pero no era capaz de recordarla, se encontraba bañado en sudor, un vistazo rápido confirmó lo que había sospechado desde que abrió los ojos y vio el techo, en efecto, no se encontraba en su habitación. Quiero seguir leyendo

El gladiador

En la arena se escuchaban los gritos de la multitud, todos clamaban por el héroe del coliseo, un gladiador que había salido victorioso de doscientas noventa y nueve batallas, su leyenda se estaba extendiendo a toda la nación, recordó que había empezado apenas como un enemigo capturado durante una guerra, un futuro sombrío se le presentaba pero ahora contaba con la admiración de todo el pueblo que lo veía como un campeón.

La reja se abrió para da lugar al oponente, un temible y formidable gladiador de más de dos metros de altura, poseía una espada gigantesca, un sólo golpe bastaría para acabar con la vida de cualquiera que se le interpusiera en su camino, bajar la guardia aunque fuera por un segundo ante este guerrero significaría la muerte inmediata.

El combate inició y el gigante se abalanzó sobre el héroe del coliseo, sin embargo, este mantenía la distancia mientras buscaba el momento justo para atacar; el público enloquecía más y más, habían llegado para presenciar una lucha histórica y justo eso era lo que estaban obteniendo, no se estaban sintiendo decepcionados, combates así no ocurrían muy a menudo.

arena del gladeador

photo credit: COLOSSEUM via photopin (license)

El héroe del coliseo no la estaba pasando nada fácil pero estaba prevaleciendo, su oponente se estaba empezando a cansar y si lograba darle un golpe preciso saldría victorioso del combate, pensó en todo por lo que había pasado mientras sentía ese cosquilleo en la columna vertebral, sonrió con orgullo mientras confiaba en su instinto, estaba seguro de que ganaría, esa sensación siempre le aparecía cuando estaba a punto de acabar con sus enemigos, pero en ese momento escuchó un grito mientras alguien entraba en su habitación.

—¡Jaime! ¡Deja ese aparato y saca la basura de inmediato!

—¡Pero mamá! —protestó el chico de doce años— ¡Estoy ocupado en una lucha contra un gladiador! ¿No puedes esperar cinco minutos?

—¡Hazlo de inmediato jovencito si no quieres estar castigado hasta cumplir los dieciocho!

Ese momento de distracción fue lo único que hizo falta, el oponente usó su espada con todas sus fuerzas y el gladiador invicto obtuvo un terrible final, una víctima más ocasionada por los sacos de basura.

El hombre que lo sabía todo

El hombre que lo sabía todo estaba sentado y viendo con fijeza a la máquina que en unos momentos borraría parte de su memoria, todo lo que había visto y aprendido durante los últimos tres meses sería eliminado, tomando en cuenta los eventos por lo que había pasado eso en realidad no era tan malo, al menos luego podría volver a su estilo de vida normal.

Empezó a recordar como había sido su vida durante esos meses, fue curioso pensar que todo empezó con una apuesta, para ese entonces no tenía ni idea de hasta donde llegaría, la máquina del conocimiento absoluto, algo ridículo desde todos los puntos de vista, y sin embargo, al final y en contra de todo pronóstico lo logró.

Todo se volvió difícil para él a partir de ese momento, cuando se enteró de que el secreto se había filtrado ya era demasiado tarde para revertirlo, una búsqueda implacable había iniciado desde ese momento y sabía muy bien que jamás se detendrían a menos que hiciera algo al respecto, debía destruir la máquina y eliminar sus recuerdos.

Pensó en todo lo que olvidaría en apenas unos segundos, era una enorme pérdida pero sólo algo lamentaba, dentro de poco se olvidaría de ella, apenas una semana que la conocía desde que la vio en aquel concierto y ya se había enamorado, cerró los ojos mientras recordaba la música durante aquella velada, se decía que el verdadero amor jamás se olvida, él estaba a punto de averiguar si eso era cierto o no.

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La defensa del hombre

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—Muy bien —empezó a decir el hombre—, mi argumento será preciso y rápido ya que hay un jacuzzi esperando por mí y el hambre que tengo me confirma que ya casi se acerca la hora de la comida.

»Hay una pregunta que quiero hacerles, ¿acaso es Larry culpable de todas las terribles cosas de las que lo acusan? Yo no lo creo y les explicaré la razón de ello.

—¿Que yo qué? —dijo Larry al escuchar eso— ¿Culpable? ¿De qué hablas?

—No te preocupes amigo, yo me encargo, por algo soy tu abogado defensor —dijo el hombre en un susurro para luego proseguir con los jueces, quienes estaban tan sorprendidos como el resto.

»Es cierto que fue descuidado en sus deberes y que no logró su objetivo de volverse un entrevistador de televisión ni fue siquiera capaz de conseguir ese traje de pollo gigante, pero al menos lo intentó y eso es más de lo que se puede decir de la mayoría. Quiero seguir leyendo

El pueblo

¿En dónde estoy? He recorrido estos lugares y los conozco como la palma de mi mano, pero el pueblo que está frente de mi es algo que jamás he visto.

Entro preparado para lo que sea, no es que esté con deseos de acabar con alguien, luego del último incidente  me conviene no llamar la atención.

Mi nombre no importa, hace ya mucho que no lo uso, sólo diré que soy conocido como Coyote, soy el pistolero más rápido que este sucio mundo ha conocido, eso es todo lo que necesitan saber sobre mí, cualquier otra cosa aparte de eso lo llevaré a mi tumba.

Este pueblo parece abandonado desde hace años, algunas casas están en ruinas y aquellas que se mantienen en pie están sin ventanas ni puertas, ¿cómo es posible que un sitio tan viejo como este haya pasado desapercibido ante mí? Ni siquiera recuerdo a alguien hablando sobre este lugar.

Algo me inquieta, mientras cabalgo y atravieso el lugar me siento vigilado, agudizo la vista y mi mano no se aleja de mi pistola, estoy listo para disparar, hasta ahora no ha nacido hombre capaz de escapar de mis balas, gracias a ello he logrado mantenerme con vida.

De repente escucho un ruido desde una de las casas, no puedo describir tan extraño sonido, sólo sé que es algo que nunca antes he escuchado, desenfundo mi arma y espero a que alguien se asome pero eso no sucede, miro a mi alrededor, ¿acaso es esta una emboscada? Son tantas las personas que quieren verme muerto a cualquier precio, pero no voy a darles ese placer.

El pueblo sigue pareciendo tan abandonado como hasta hace unos momentos, nadie dispara, nadie se asoma y por sobretodo, nadie hace ruido, sólo el viento es el único que se encarga de acabar con ese silencio absoluto.

Esto no me gusta nada, mi instinto me dice que huya, pero eso no ocurrirá, jamás he escapado del peligro y no pienso empezar a hacerlo, lloverá fuego antes de que el Coyote salga corriendo con la cola entre las patas, cansado estoy ya de reírme en la cara de la misma muerte.

Entro a investigar y descubro que es una cantina, todo está sucio, ¿hace cuanto que este lugar está abandonado? Entonces escucho pasos en el segundo piso.

No sé quien será, pero no voy a ponerme en riesgo, dispararé primero y preguntaré después.

Cuando subo sólo encuentro un libro, al abrirlo veo palabras y dibujos que parecen escritos por un demente, una línea llama mi atención:

Xsshjartvbbew Khgrfasczentg Oooghtys

¿Acaso yo también estoy demente? En cuando vi esas palabras pude leerlas a la perfección en voz alta, salieron de mi boca con una fluidez que creí imposible, aunque más que salir creo que escaparon.

Escucho risas en ese momento y a alguien diciendo mi nombre a mis espaldas, actúo por instinto, me doy la vuelta y mis disparos se escuchan vez tras vez.

Lo escucho caer pesadamente, ha muerto, me acerco aunque sin bajar la guardia, hay algo que me inquieta, cuando le doy la vuelta al cadáver sólo veo un esqueleto pero soy capaz de reconocerme en él.

Ahora aquí estoy, escribiendo en este viejo pedazo de papel, he reído sin parar desde entonces, en cuando deje de escribir o reír dejaré de existir si es que alguna vez he existido.

En cuando deje de escribir o reír me volveré el todo y la nada a la vez.

En cuando deje de escribir o reír… ¿qué es lo que sucederá primero?

 

Silencio

Silencio I

—¡Hola! —dijeron ellos en torno burlón sin esperar respuesta.

—¡Hola! —les respondió ella en tono educado.

Ellos salieron huyendo mientras ella quedaba sola de nuevo, en definitiva no era fácil ser educada cuando se es una armadura viviente, desde ese día decidió no volver a hablar.

Silencio II

—¡Hola! —dijo ella mientras se miraba en el espejo.

Curiosamente no recibió respuesta alguna de su reflejo.

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La acusación de Larry

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—Excelencias —empezó a decir Larry—,  si me permiten, deseo ser quien empiece, yo iba tranquilo a cumplir con la misión encomendada por mis superiores y así fue como llegué al planeta que es localmente conocido como Tierra, mi tarea era la de dirigirme a los principales líderes y acordar los pormenores de la rendición. Quiero seguir leyendo

La llegada del bloguero

Capítulo anterior…

Daniel se encontró con otro cliente, de nuevo a volver a su eterna rutina, a escuchar a personas hablar y salir con propuestas que en muchas ocasiones  sólo le hacían perder su tiempo. sin embargo, él parecía distinto, sonreía con astucia mientras agitaba un puñado de papeles.

—Te lo digo —decía el sujeto entre risas casi histéricas—, lo que tengo aquí es el plan más perfecto que de seguro has visto en tu vida, ¿puedes creer que algo así es siquiera posible? ¡Claro que no! ¡Sería una locura! ¡Y por eso tendrá éxito!

—Por favor cálmese señor —trató en vano Daniel de retomar la calma en el ambiente.

—Mira, no hay tiempo que perder, tu sólo sígueme y ya verás que mi plan es a prueba de fallos, eso sí, te digo desde estos momentos que quizás tendremos uno que otro inconveniente, pero ya nos preocuparemos de ello en su momento, por ahora sólo salgamos y te lo explico todo mientras escapamos por la ventana. Quiero seguir leyendo

Detalles del juicio

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Esas especies de vacaciones no le estaban cayendo nada mal al hombre, una buena habitación, excelente y variada comida, sin preocuparse por llamadas del trabajo y con jacuzzi y servicio a la habitación, además todo era gratis por lo que ni siquiera tenía que temer de ser lanzado del hotel de un momento a otro por haberse quedado sin fondos ¿qué más podía desear?

El tiempo pasó con rapidez y antes de que se diera cuenta ya estaba siendo escoltado hasta el lugar en el que se haría el juicio, la multitud llenaba el lugar, todos expectantes debido a lo que estaba por suceder, al parecer sería un día lleno de emoción.

Los jueces hicieron su aparición, llevaban un andar lento y cada uno tenía dibujado una especie de signo en la frente, se colocaron en el lugar que les correspondía y luego hicieron la señal para que los guardias llevaran al acusado y al acusador enfrente de ellos. Quiero seguir leyendo