La sonrisa

—¿Los gatos sonríen? —preguntó la pequeña niña de ojos azules mientras miraba con curiosidad a su madre.

—Claro que no —respondió la madre ante la extraña duda de su hija.

Al día siguiente la misma pregunta fue hecha y se recibió la misma respuesta, la mujer no le prestó demasiada atención ya que conocía la poderosa imaginación de la pequeña, quien acostumbraba aparecer con dudas algo extrañas, sin embargo, había algo diferente esta vez, ya que su hija parecía en verdad pensativa y preocupada acerca de los gatos y la posibilidad de la sonrisa. Quiero seguir leyendo