Tu primer empleo

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¡Hola lectores!

En la publicación del día de hoy, estaré hablando de ese momento único como es ir a tu primer empleo, ese momento en que pasas a formar parte de la sociedad económicamente activa, cuando una vez terminados tus estudios, es hora de demostrar lo que has aprendido para llevarlo a la práctica.

Es verdad que a lo largo de nuestra vida encontraremos posiblemente una amplia variedad de empleos, sin embargo, ninguno será igual a ese primer empleo, o para ser más exactos, a esa sensación que te acompaña durante los primeros días o incluso semanas durante las cuales no estás del todo seguro de lo que estás haciendo y empiezas a adaptarte mientras esperas no destruir nada durante el proceso.

Al ser una experiencia nueva, muchos se mantienen en alerta máxima, creyendo que incluso un estornudo puede poner su empleo en riesgo, alterándose por cada llamado del jefe y con una mentalidad fatalista en la que imaginan que incluso si llegan a parpadear de manera descuidada, quedarán en la calle y con un historial permanente en su hoja de vida que le impedirá volver a encontrar otro empleo.

Su día de trabajo consiste en una tensión que puede tener entre otros efectos, un tic nervioso, casos leves de amnesia, cambios repentinos en el estado de ánimo, sudoración excesiva (lo bueno de esto es que debido a que viven en un estado constante similar a estar dentro de un sauna, estas personas pierden peso realmente rápido), alimentación excesiva (produciendo un efecto contrario y ganando algunos cuantos kilos), compulsión por ver comerciales sin sentido (se da pocas veces, pero podría ocurrir).

Por otro lado están aquellas personas que son el extremo contrario, no les afecta en lo mínimo el nuevo empleo y no modifican sus rutinas diarias, se siguen levantando tarde y se molestan o incluso llaman injusto al jefe por haberles llamado la atención solo por que llegaron un poquito tarde. ¿Qué son tres horas de retraso comparado con la inmensidad de la eternidad?, por desgracia el jefe no tiene esa mentalidad filosófica y existencial.

Están aquellas personas para las que las leyes del tiempo dejan de funcionar, ya que aunque su jornada laboral sea de ocho horas, en realidad ese tiempo dura más, en su mente podrían haber pasado horas enteras, quizás incluso días, y eso a pesar de que el reloj de la oficina diga que apenas han pasado quince minutos desde que empezó el trabajo.

Independientemente del punto de vista que se tenga, el primer empleo es una experiencia que ocasiona una sensación que se recordará por años. Mi humilde consejo es que vean todo eso como un modo de experiencia, ya que al fin y al cabo, eso es precisamente lo que es, aprendan de sus primeros días, mantengan la calma (pero son llegar a extremos) y no se desesperen si el tiempo no avanza según las leyes de la física y la razón, ya luego se normalizará.

Y con esto último dicho, solo me queda despedirme por ahora, desearles un excelente día y recordarles que sin importar que tan lento avance el tiempo durante los primeros días de tu empleo, tarde o temprano ese día laboral terminará, mientras tanto mantén la calma y evita a toda costa salir corriendo de la oficina mientras gritas: “¡¡¡Ya nada tiene sentido!!! ¿¿¿Por qué me pasa esto a mi???”.

¡Hasta luego!
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Felipe Rodríguez

Ingeniero, lector, escritor, consejero en mis ratos libres y siempre en busca de aprender nuevas cosas relacionadas al mundo de los blogs.
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7 Respuestas

  1. Anonymous 7 agosto, 2014 / 17:03

    Jejejeje
    muy bueno!!!
    me resultan familiares unos que otros puntos… XDD
    Gracias jefe!!!

    Anita.

    • Quijote 9 agosto, 2014 / 17:09

      Si, es de esas cosas que pasan cuando inicias ja ja ja
      ¡Por nada!

  2. Anonymous 7 agosto, 2014 / 17:04

    Pd. No olvidé mi contra…
    solo que…
    me olvide abrirle en un principio… 😛

    Anita de nuevo

  3. david diaz 7 agosto, 2014 / 23:40

    Muy buenos consejos!!! me servirán mucho cuando me metan a trabajar en una empresas para hacer las pasantías jajaja

    • Quijote 9 agosto, 2014 / 18:44

      ¡Muchas gracias!
      Y mucha suerte con las pasantías, ante cualquier imprevisto siempre queda fingir amnesia ja ja ja

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