Una historia verídica

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¡Hola lectores!

En el mundo ocurren de vez en cuando situaciones extrañas, ejemplo de ello es lo que estoy a punto de contarles, no sé a qué se deberá, pero a lo largo de los años me he llegado a encontrar con una que otra cosa rara, como dato curioso me gustaría decirles que tanto mi abuelo como mi padre y mi tio tienen dos características en común que comparten conmigo:

  1. Han pasado por muchas experiencias interesantes que van desde lo divertido hasta lo inusual.
  2. Son narradores por excelencia, nada lograba hacerlos más felices que estar rodeados de sus familias y amigos para contar todo por lo que habían pasado, así que supongo que ya se sabe de dónde fue que heredé este gusto por las historias.

Hace ya bastante les hablé sobre mi encuentro con una rana con un detalle fuera de lo común (y sigo esperando encontrarme con otra similar), la historia que estoy a punto de contar ocurrió cuando yo asistía a clases sabatinas de inglés en una academia.

Antes de continuar debo explicar una cosa, el aula en la que recibía clases era algo pequeña, la única puerta de entrada quedaba casi en el extremo opuesto del escritorio del profesor y a su mano derecho había un pequeño baño sin ventanas ni ninguna otra puerta aparte de la de entrada.

La historia ocurrió cuando faltaban unos quince minutos para que saliéramos al receso (el cual duraba veinte minutos), todos estábamos atentos a la clase cuando de repente escuchamos unos toques en la puerta así que todos volteamos la cabeza hacia atrás para ver de quien se trataba, el maestro le dijo a uno de nuestros compañeros que abriera la puerta y al hacerlo resulta que era una señora a quien jamás habíamos visto antes (para ese tiempo ya llevábamos unos siete meses asistiendo cada sábado), se disculpó por la intromisión y le pidió al profesor poder usar el baño unos momentos, en ese instante a nadie le llamó demasiado la atención ya que estábamos entretenidos con las clases así que nos olvidamos casi al instante de ella.

Cuando el receso inició algunos se fueron a los alrededores pero la mayoría nos quedamos dentro del aula, acostumbrábamos aprovechar ese tiempo para conversar y ya que estaba cayendo una ligera brisa decidimos no salir.

Cuando ya habían transcurrido unos diez minutos uno de los compañeros preguntó:

«Oigan, ¿la señora aún no ha salido?»

Fue entonces cuando nos acordamos de ella, sabíamos que no había salido ya que de haberlo hecho la habríamos tenido que haber visto, en un salón de espacio reducido y con unos veinte alumnos y un profesor dentro no había probabilidad alguna de que pudiera pasar desapercibida.

Así que una compañera de clases se acercó con cuidado a la puerta y dio unos golpes leves pero no recibió respuesta alguna, así que volvió a llamar y esa vez preguntó en voz alta si seguía ahí, al seguir sin escuchar voz alguna decidió dejar de insistir y se fue, pero el tiempo iba pasando y hubieron algunos que se empezaban a preocupar:

¿Y si algo le pasó?

¿Y si sufrió un infarto o algo?

¿Por qué no respondía?

Al final casi todos terminamos preocupados así que de nuevo la misma compañera se acercó a tocar la puerta pero seguía sin haber respuesta alguna, así que al final le dijo: «Señora, ¿se encuentra usted bien? Por favor responda, diga algo, sino, abriré la puerta», esperó por casi un minuto pero nadie respondió así que movió la perilla de la puerta y para su sorpresa descubrió que no estaba cerrada con llave.

La compañera de clases volvió a hablar, «Señora, con su permiso, voy a entrar si no me responde», al ver que de nuevo no recibía respuesta alguna empujó con lentitud la puerta y asomó la cabeza sólo para retirarla a los pocos segundos con cara de incredulidad, nos hizo señas con la mano para que nos acercáramos de prisa y mientras tanto nos dijo «No creerán esto».

Cada uno de nosotros empezó a elaborar sus suposiciones mientras no parábamos de preguntarnos qué era lo que había ocurrido, ella se hizo a un lado mientras con cuidado abría la puerta, al unísono todos nos asomamos para descubrir que…

Ahí no había nadie, la habitación estaba completamente vacía.

Les recuerdo que el baño era un cuarto pequeño, de concreto sólido, sin ventanas ni otra puerta, nadie la había visto salir y tomando en cuenta que para ello se debía:

  1. Pasar justo al lado del maestro.
  2. Quedar en frente de todo el salón de clases.
  3. Atravesar toda el aula hasta llegar a la puerta de salida

Todos consideramos imposible que la mujer se hubiera ido sin que al menos uno de nosotros la hubiera visto, cuando el resto de compañeros y el profesor regresaron pudimos confirmar que en efecto, ni uno sólo de ellos la vio salir del baño.

La mayoría empezó de inmediato a hacer especulaciones y hasta a modo de broma se empezó a llamar a esa señora como la nieta de Houdini por su sorprendente acto de magia, sólo fue cuestión de tiempo antes de que la mayoría en la academia se enterara de la historia.

Como dato curioso descubrí un nuevo y extraño hecho en el que hasta ahora no había pensado y que llegó a mí gracias a esta experiencia de estar recordando: Esa señora no tenía motivo alguno de haber entrado en ese baño, dejen que me explique mejor.

Los del aula estuvimos investigando un poco y confirmamos que no era estudiante de la academia, así que se puede llegar a la conclusión de que era alguien que de repente entró en la academia para usar un baño, esto no tiene nada de raro, pero el detalle es el siguiente: El sitio contaba con varios baños, eso sin contar con los privados que tenían la mayor parte de las aulas, así que no había motivo alguno para que esa mujer fuera directamente hacia nuestra aula (la cual quedaba casi al final de un largo pasillo).

Los demás estudiantes confirmaron que ella no pasó por ninguna de las demás aulas, así que en cuando entró en la academia se dirigió directamente hasta donde estábamos recibiendo la clase sin prestar la menor atención a los demás sitios, ¿por qué hacer algo así?

¿Qué ocurrió? No tengo idea, la verdad no pienso demasiado en ello pero cuando lo hago doy gala de mi imaginación y me divierto torciendo los límites de lo posible hasta extremos imposibles, al fin y al cabo, llegados hasta este punto la línea entre lo real y lo irreal es en extremo delgada, el mundo es un sitio misterioso y me gusta que así sea, ¿qué hay de ti? ¿Qué opinas de todo esto? ¿Tienes alguna teoría? Me encantaría saber tu opinión así que no dudes en dejar un comentario.

¡Hasta luego!

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Felipe Rodríguez

Ingeniero, lector, escritor, consejero en mis ratos libres y siempre en busca de aprender nuevas cosas relacionadas al mundo de los blogs.
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10 Respuestas

  1. Estrella Amaranto 30 marzo, 2016 / 13:59

    Por supuesto que es una extraordinaria experiencia vivida y narrada, Felipe, tiene todas las características de tratarse de una visita de alguien que ha traspasado a otra realidad paralela, de hecho suceden montón de casos, donde vehículos, personas, animales, lugares, etc. surgen aparentemente “de la nada”, sin embargo existen universos paralelos y puertas estelares dentro de nuestro propio universo o realidad.
    Te anoto un link para informarte de ello:
    http://www.mundoesotericoparanormal.com/universos-paralelos-un-viaje-a-la-realidad-alternativa/

    Un abrazo

    • Felipe Rodríguez 31 marzo, 2016 / 22:24

      Realidades paralelas, suena interesante, gracias por el dato, revisaré el enlace.
      Un abrazo.

  2. Marigem 31 marzo, 2016 / 12:45

    Pues me quedo intrigadísima.
    Me ha encantado lo de la nieta de Houdini.
    La verdad es que hay mil explicaciones pero ninguna que se pueda demostrar empíricamente, yo también doy gala a mi imaginación.
    Me ha gustado leerte, me atrapaste.
    Un abrazo.

    • Felipe Rodríguez 31 marzo, 2016 / 23:00

      Sí, uno de esos misterios del universo.
      Es que fue lo primero que se nos ocurrió cuando vimos su asombroso escape.
      Ese es el detalle, sobran explicaciones pero faltan pruebas, ahí sería buscar a esa señora y convencerla de que nos explique lo que en realidad ocurrió.
      Muchas gracias.
      Un abrazo.

  3. Conxita Casamitjana 13 abril, 2016 / 12:25

    Muy intrigante…¿a dónde fue la señora? ¿Quién era? a veces pasan unas cosas difíciles de explicar. Aunque seguro que hay una respuesta, porque con frecuencia ya dicen que la realidad supera a la ficción.
    Un saludo

    • Felipe Rodríguez 19 abril, 2016 / 19:20

      Todo un misterio.
      Muy cierto, hay veces que la ficción no logra igualar a la realidad, el mundo es un lugar tan misterioso.
      Un saludo.

  4. Erika Martin 28 mayo, 2016 / 11:27

    Vaya, Felipe, parece una historia de poltergeist. Qué misterio .
    Tienes razón, la realidad supera la ficción ampliamente.
    Un beso

    • Felipe Rodríguez 16 julio, 2016 / 22:37

      Fue una de las cosas más raras que me han ocurrido, y mira que me han ocurrido unas cuantas, ya las iré contando de poco a poco.
      Un abrazo.

  5. daniela 23 agosto, 2016 / 18:56

    excelente post y muy interesante de leer, deja muchas intrigas como a donde fue?, me gusta mucho esta historia, me gustaria leer muchas mas asi. saludos

    • Felipe Rodríguez 10 septiembre, 2016 / 22:11

      Muchas gracias.
      Un misterio, tengo algunas cuantas ideas, pero son todas teorías.
      Gracias por el comentario, dentro de poco publicaré más historias acerca de situaciones peculiares por las que he pasado.
      Un saludo.

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